viernes, 27 de mayo de 2016

Matrimonio, un bien natural

Se ha desatado la polémica por la afirmación del Ejecutivo federal de modificar la Constitución y el Código Civil sobre la concertante del matrimonio vigente hasta ahora.

Hace unos días el 17 de mayo para ser precisos el Presidente Enrique Peña Nieto, firmó en los Pinos una iniciativa de ley que de aprobarse implicaría modificar la Constitución misma,  en lo que se refiere a la concepción del matrimonio, que se daba como legitima unión entre hombre y mujer, en un vínculo de amor ordenado a la procreación y educación de la prole.

Pretendiendo con ello, elevar al grado de matrimonio la unión entre personas del mismo sexo y, por ende, poder facilitar la adopción de menores para su cuidado. Esta estratagema sin duda política, además de servil a intereses económicos soases propone destruir la célula de la sociedad misma como es la familia.

Analicemos la cuestión, sin miramientos ni eufemismos, la situación es del todo descabellada y está en contra de todo orden natural. Simple y sencillamente el día que dos hombres o dos mujeres puedan procrear hijos entre ellos sin participación de un tercero, ese día hablamos de verdadero matrimonio entre ellos y/o familia.

                La unión  entre dos hombre o dos mujeres no es más que el arrebato de las pasiones bajas de los humanos a querer torcer todo acto razonable, puesto que jamás se ha visto que puedas unir dos tornillos entre ellos, y de igual forma, no se unen dos tuercas entre sí, sino que se necesario tornillo y tuerca para lograr la unión.

                Lógica simple es conocido por todos, para el nacimiento de un nuevo ser humano, es necesario tener un espermatozoide y un óvulo, que fecundados se adhieren a la pared uterina y vive ahí sus primeros nueve meses de vida, necesarios para su desarrollo y maduración primaria.

                El matrimonio entonces siempre ha sido considerado como una escuela en donde se aprende a amar a ejemplo del amor  de los padres entre ellos. Y por ello, entre los fines del matrimonio está precisamente la procreación y educación de los hijos, son éstos quienes proveen de todo lo necesario a los hijos.

                Aparentemente es un gran paso en la inclusión de todos en la sociedad mexicana, pero en realidad, es un gran retroceso en la conformación de la misma, porque está atacando el fundamento mismo de la sociedad. Esto ideado por grupos políticos y económicos ajenos a nuestra realidad quieren imponer sus ideologías, haciendo de quienes no piensan como ellos delincuentes pues aprueban leyes injustas y que van en contra de la ley natural y jamás una ley positiva debe dictarse sobre la ley natural.

                 Me atrevo aquí a citar al P. Jorge Loring S.J. que dice “no porque el gobierno apruebe una ley donde los burros pueden volar, sólo por eso  a éstos les van a salir alas”. De este modo decimos el verdadero matrimonio es aquel que se realiza por la libre voluntad de un hombre y una mujer que como comunidad viva de amor quieren hacer fecundo ese amor procreando hijos y educándolos según verdad.

                Qué fácil es para este  Presidente querer resolver el problema de la inclusión pero abriendo muchos otros y acarreando muchas más problemáticas, no haciendo caso a temas verdaderamente importantes como la corrupción de su gobierno, la opacidad de las instituciones, su ineptitud ante los mercados internacionales, su incapacidad de gobernar México, entre otros que son de su competencia.

                Te digo EPN no hay matrimonios según tu gusto, el ÚNICO Y VERDADERO MATRIMONIO ES Y SERÁ SIEMPRE ENTRE HOMBRE Y MUJER, tus leyes  no podrán cambiar esa verdad.