Se ha desatado la polémica por la afirmación del Ejecutivo
federal de modificar la Constitución y el Código Civil sobre la concertante
del matrimonio vigente hasta ahora.
Hace unos días el 17 de mayo para
ser precisos el Presidente Enrique Peña Nieto, firmó en los Pinos una
iniciativa de ley que de aprobarse implicaría modificar la Constitución misma, en lo que se refiere a la concepción del
matrimonio, que se daba como legitima unión entre hombre y mujer, en un vínculo
de amor ordenado a la procreación y educación de la prole.
Pretendiendo con ello, elevar al
grado de matrimonio la unión entre personas del mismo sexo y, por ende, poder
facilitar la adopción de menores para su cuidado. Esta estratagema sin duda
política, además de servil a intereses económicos soases propone destruir la
célula de la sociedad misma como es la familia.
Analicemos la cuestión, sin
miramientos ni eufemismos, la situación es del todo descabellada y está en
contra de todo orden natural. Simple y sencillamente el día que dos hombres o
dos mujeres puedan procrear hijos entre ellos sin participación de un tercero,
ese día hablamos de verdadero matrimonio entre ellos y/o familia.
La
unión entre dos hombre o dos mujeres no
es más que el arrebato de las pasiones bajas de los humanos a querer torcer
todo acto razonable, puesto que jamás se ha visto que puedas unir dos tornillos
entre ellos, y de igual forma, no se unen dos tuercas entre sí, sino que se
necesario tornillo y tuerca para lograr la unión.
Lógica
simple es conocido por todos, para el nacimiento de un nuevo ser humano, es
necesario tener un espermatozoide y un óvulo, que fecundados se adhieren a la
pared uterina y vive ahí sus primeros nueve meses de vida, necesarios para su
desarrollo y maduración primaria.
El
matrimonio entonces siempre ha sido considerado como una escuela en donde se
aprende a amar a ejemplo del amor de los
padres entre ellos. Y por ello, entre los fines del matrimonio está
precisamente la procreación y educación de los hijos, son éstos quienes proveen
de todo lo necesario a los hijos.
Aparentemente
es un gran paso en la inclusión de todos en la sociedad mexicana, pero en
realidad, es un gran retroceso en la conformación de la misma, porque está
atacando el fundamento mismo de la sociedad. Esto ideado por grupos políticos y
económicos ajenos a nuestra realidad quieren imponer sus ideologías, haciendo
de quienes no piensan como ellos delincuentes pues aprueban leyes injustas y
que van en contra de la ley natural y jamás una ley positiva debe dictarse
sobre la ley natural.
Me atrevo aquí a citar al P. Jorge Loring S.J.
que dice “no porque el gobierno apruebe una ley donde los burros pueden volar,
sólo por eso a éstos les van a salir
alas”. De este modo decimos el verdadero matrimonio es aquel que se realiza por
la libre voluntad de un hombre y una mujer que como comunidad viva de amor
quieren hacer fecundo ese amor procreando hijos y educándolos según verdad.
Qué
fácil es para este Presidente querer
resolver el problema de la inclusión pero abriendo muchos otros y acarreando
muchas más problemáticas, no haciendo caso a temas verdaderamente importantes
como la corrupción de su gobierno, la opacidad de las instituciones, su
ineptitud ante los mercados internacionales, su incapacidad de gobernar México,
entre otros que son de su competencia.
Te digo
EPN no hay matrimonios según tu gusto, el ÚNICO Y VERDADERO MATRIMONIO ES Y
SERÁ SIEMPRE ENTRE HOMBRE Y MUJER, tus leyes no podrán cambiar esa
verdad.